domingo, 24 de abril de 2016

Fight Club

Fight Club es una película de 1999 del aclamado director David Fincher que cuenta la historia de Tyler Durden y su proceso para liberarse de todas las reglas de comportamiento que el sistema capitalista ofrece.


El hombre posmoderno es un individuo que ya no tiene fe en el progreso, ni en las grandes verdades, sino que prefiere la inmediatez, es parte de un individualismo colectivo, de explotar el tiempo de ocio, integrante de una sociedad líquida que busca la gratificación inmediata.
Aunque al principio no lo parezca, la posmodernidad y Fight Club tienen mucho en común, la gran mayoría de las características del hombre posmoderno se pueden encontrar en el contenido de la película pero también, lo que me parece muy interesante, en la forma de la película, en su edición; esta película es posmoderna tanto para el universo que se trata dentro de ella, como para los espectadores que la disfrutamos.



Tyler Durden: Además de ser uno de los "plot-twist" más emocionantes del mundo del cine, Tyler representa las dos caras de la sociedad, los que juegan según las reglas y los que no. Por un lado está este sujeto (Edward Norton) que forja su imagen acorde a lo que posee, compra cosas en IKEA para ir construyendo poco a poco una apariencia, deja que sus cosas determinen quién es. Por otro lado está Tyler (Brad Pitt) que pelea contra el sistema, que lucha para decir que no somos lo que poseemos, que todos somos iguales, que no debemos pertenecerle a las compañías.



Otra de las razones por las que es un personaje épico, es porque de manera subliminal representa a todos nosotros, siempre existe en nuestra cabeza esta figura imaginaria de cómo quisiéramos ser, de nuestro yo ideal, y por otra parte está nuestro comportamiento real, ninguno de los dos es realmente verdadero ni falso, nosotros existimos en algún punto de en medio.




Edición: En la película se habla de cómo Tyler trabaja en un cine y mete imágenes pornográficas por milésimas de segundo en proyecciones infantiles. De igual manera sucede en Fight Club, dos veces aparece de manera subliminal un fotograba de Tyler y al final aparece la misma imagen pornográfica con la que se nos explica el propósito de hacerlo. También, todo el tiempo la gente sabe que Edward Norton y Brad Pitt son la misma persona, pero todos los integrantes de la secta por ejemplo adoptan intensamente la ideología de que todos somos iguales que lo tratan con indiferencia, saben que él es el jefe pero no hay una jerarquización real.

La película, para captar bien a su público posmoderno, es muy dinámica, es entretenida, hay acción y romance, son tomas cortas y el diálogo es muy dinámico, tanto la música, los actos y el lenguaje son violentos, hay especial énfasis en demostrar la pobreza humana y el caos, usan locaciones muy estéticas pero feas, el arte transmite un ambiente tenebroso pero a la vez atrayente, interesante, al igual que lo hace la colorimetría, además de que rompen la cuarta pared de manera simpática y amena.

Una de las partes más impactantes que expresan la tesis de la película, es cuando secuestran en el baño de un evento a un personaje que apoya la investigación de los actos de vandalismo que ha habido en la ciudad; al interceptarlo en el baño Tyler le dice que ellos son los que cocinan su comida, los que le cortan el pasto, los que hacen que haya agua en su casa, los que lo cuidan al dormir así que no debe de meterse con ellos (don´t fuck with us).




Creo que esta frase es la más fuerte de la película porque simplifica al capitalismo, la gente que tiene poder y dinero, que va a restaurantes caros, que tiene agua caliente todos los día y chofer que los lleve al trabajo, no se da cuenta que no tendría nada de eso si no fuera por la gente que vende su fuerza de trabajo, si te aprovechas de ellos todos se cae, no tendrían ni agua caliente, ni chofer, ni restaurantes caros a los que atender.



Durante toda la película, se nos grita en la cara todo lo que implica el capitalismo, como destruye cosas y que ahora los seres humanos nos encontramos ante una disyuntiva importante de si dejar que las compañías por solo vender sean dueñas de nuestra percepción de nosotros mismo, o de si nos levantaremos y lo evitaremos, de si dejaremos que una persona valga por lo que es y no por lo que tiene, de entender que todas las personas somos iguales sin importar el color de piel, la religión,  o la capacidad económica; nos dice que estamos en un momento que necesitamos de una revolución espiritual, volver a reconocer que todos somos personas, y que las cosas son eso, cosas.







No hay comentarios:

Publicar un comentario